lunes 28 de junio de 2010

Sola


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El árbol se llena de ausencias.

La certidumbre llegó anoche

para contarme que la mentira sabe andar

con tacones y vestidos largos.

El abandono sirve como moneda de cambio.

Sola.

Y entre medias,

los nombres que aprendí a pronunciar

cuando tenía tres años.

Están.

Apuntalando este edificio que retumba

cuando la mezquindad llama a la puerta.

Sola.

Para vivir por mi misma.

Acompañada.

Para equivocarme sin culpas.
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