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A las 19:00 horas de esta tarde
el estado de la mujer
que ayer vieron caer de camino
al mercadillo de las fábulas baratas
es estable,
si bien la mediocridad
avanza imparable por el entramado neuronal
y la decepción,
pese a la desfavorable situación,
ha mantenido sus constantes vitales
sin necesidad de respiración asistida.
La desesperanza
le ha restado gran parte del tono muscular
y la apatía ha conseguido
desafinar sus cuerdas vocales.
De momento,
y aunque la gravedad persiste,
no es necesario que los buitres hagan acto de presencia.
El corazón está resistiendo
mucho más de lo que era de esperar.
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miércoles 23 de junio de 2010
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