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El psiquiatra le dijo
diciendo que decía
que su vida era una verdadera mentira.
Una mentira con verdades sujetas a las comas
y verdades con mentiras columpiándose en las curvas de las eses.
El banquero le dijo
diciendo que decía
que las suelas de sus zapatos dejaban huellas insignificantes.
La amiga de la infancia le dijo
diciendo que decía
que la amargura era su único punto de partida.
Una certeza única con forma de esquela a página completa
en el diario nacional de mayor tirada.
El amor antaño adolescente le dijo
diciendo que decía
que la conocía de pasada.
Agotado el tiempo el saber se desprendió de la memoria
y desde entonces vive instalado en una amnesia elegida.
Todos le dijeron
diciendo que decían -cosas buenas, siempre cosas buenas-,
que era una infeliz con demasiadas lamentaciones a sus espaldas.
Ella les dijo
diciendo que decía -cosas malas, siempre cosas malas-,
que la mezquindad es el privilegio de los que se proclaman perfectos.
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martes 8 de junio de 2010
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