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Hablé durante un minuto.
El resto de las horas que me dan cobijo
fueron silencio.
Callar es sobrevivir.
Respiré porque mis lágrimas necesitaban oxígeno.
La verdad es la mentira.
La mentira es la verdad.
El resultado nunca será igual.
Ya no necesito escribir mi biografía.
Sólo hace falta elegir un día cualquiera
y bautizarlo con mi nombre de pila.
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viernes, 28 de mayo de 2010
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