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Llevo días pensando en blanco.
Cuando la mañana es mañana
y la noche es ayer.
Llevo días hablando en blanco.
Cuando la tarde es tarde
y la madrugada se adelanta.
Podría salpicarlo todo
con el rojo de la ira.
Podría asesinar la pureza
con el filo de la rabia.
Podría rasgar la bandera
de la rendición con una sola palabra.
Lo haría, sí.
Porque sé que mis ojos miran en negro
y mi corazón está lleno de cenizas.
Los recuerdos de nuestra niñez
se llaman silencio
y se apellidan mentira.
Te dejo fuera.
La pared encalada de mi casa
ya no luchará más contra tus sombras.
Mi alfabeto pierde su letra decimonovena.
Lo prefiero.
Incompleto, pero a salvo.
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martes, 27 de abril de 2010
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